El Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, reunió a cientos de empresarios, funcionarios del Gobierno y autoridades en Casa de Nariño durante el evento de lanzamiento de la campaña “Yo le Juego Limpio a Colombia”.
Se trata de un sello que pretende unir esfuerzos y fortalecer alianzas que permitan mejores prácticas empresariales, más innovación, prosperidad y una cultura de la legalidad en todos los sectores
“Yo le juego limpio a Colombia” nace de una alianza público-privada entre la Alta Consejería Presidencial para la Convivencia y Seguridad Ciudadana, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y Microsoft Colombia, quienes han convocado a instituciones del Estado y al sector empresarial para que apropien y difundan estos principios al interior de sus instituciones, con sus colegas y conciudadanos.
El sello enmarca 10 principios que componen la carta de navegación del juego limpio y de las buenas prácticas en todos los niveles y escenarios.
1. Emitir y exigir facturas en todas sus transacciones: Es administrar la contabilidad de los negocios de acuerdo con la ley, y por ello emitir y exigir en todas las transacciones la factura, que refleja la realidad de la transacción y facilita el cumplimiento de las relaciones tributarias que financian la actividad del Estado.
2. Cumplir oportunamente con sus responsabilidades tributarias: Es el recaudo efectivo y oportuno de las obligaciones tributarias que permite reducir la evasión y la apropiación indebida de terceros de los impuestos que pagan los ciudadanos y que debe verse reflejado en el aumento de la calidad de vida de todos los colombianos.
3. Cumplir la ley laboral: Es el derecho de los trabajadores a condiciones dignas de trabajo y es el deber de los empleadores y empresarios de promover escenarios que mejoren el bienestar de sus empleados, de sus familias y de la sociedad. Por ello el respeto a los derechos y garantías de los trabajadores, en especial el de libre asociación, robustece y estimula la fuerza laboral y favorece la competitividad.
4. Respetar al consumidor: Es respetar los derechos y expectativas de los consumidores entregando productos y servicios de calidad, confiables, con altos estándares de originalidad y con los más altos niveles de salubridad para motivar, incrementar y fidelizar el mercado.
5. Competir sanamente: Es seguir buenas prácticas en los proceso de negocio ejerciendo normas y lineamientos de comercio, mercadeo y publicidad que promuevan el equilibrio y la sana competencia, leal y transparente.
6. Rechazar la piratería y otras formas de comercio ilegal: Es el respeto por la propiedad intelectual por ser uno de los activos más valiosos de todo empresario. Su respeto desde todos los puntos de la cadena de producción estimula y protege la inversión, la innovación, la originalidad y la competitividad.
7. No permitir corrupción: Es incentivar la competencia libre y sana que no permita ni tolere prácticas engañosas y desleales como dar u obtener ventajas o beneficios basados en prácticas ilegales y antiéticas, porque es una práctica de desviación de mercado que atenta contra la transparencia y ahuyenta la inversión, situando al responsable en la mira de las autoridades.
8. Colaborar con las autoridades: Es concebir al Estado como un aliado y contribuir así en fortalecer su tarea denunciando toda actividad ilegal de la que sean víctimas o lleguen a tener conocimiento. Una sociedad comprometida con la legalidad, en la que el Estado tenga fuertes vínculos con la sociedad, estimula un clima de crecimiento y seguridad que atrae la inversión y fortalece la productividad y el empleo digno.
9. Ser transparente: Es generar un ambiente de confianza con sus empleados, sus socios, sus clientes y con el Estado, poniendo en conocimiento público, por los canales apropiados, su estructura y realidad corporativa, que facilite el flujo de inversiones y le permita ganar una verdadera imagen, prestigio y reputación corporativa.
10. Ser social y ambientalmente responsable: Es tener claro su rol en la preservación del medio ambiente y en el uso razonable y sostenible de los medios que la naturaleza nos ofrece en nuestro paso por el planeta. Un empresario social y ambientalmente responsable cumple con los deberes que la Constitución le exige y fortalece la competitividad y el empleo en un país con las enormes ventajas ambientales que ofrece Colombia.
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